domingo, 30 de septiembre de 2007

Y cayó la nieve



En estas imágenes, tomadas en febrero de 2005, se pueden ver las piedras cubiertas de nieve. No es un hecho muy habitual en Peñacaballera y, menos, que llegue a cuajar la nieve.

Una mano de pintura

La tapia que separaba las piedras del Corral Concejo era de ladrillos rojos y piezas de cemento gris. Para hacer más agradable el entorno nos liamos la manta a la cabeza y nos pusimos a pintar. La diferencia fue notable. En las fotos se aprecian bien algunas de las piedras de la zona de arriba y se puede ver también la higuera silvestre.



El mítico Nesquick

Las piedras habían desaparecido, pero siempre nos quedará su recuerdo y algunos de los momentos que nos brindaron. En ellas jugaron los niños, leimos a la sombra de la higuera e incluso en alguna ocasión nos tomamos el mítico Nesquick con galletas de Peñacaballera. Estas fotos de la merienda de Jorge e Ignacio es del verano de 2004.

Aparece el terreno


Unos días después, en el mes de febrero, aparece por fin el terreno y es cuando definitivamente se ve que hay espacio suficiente para plantar una casa: la Casa de las Piedras. Cotán había trabajado con ahínco y nos contó que habían salido varios camiones de piedras.

Manos a la obra

Pues dicho y hecho. Había que despejar el terreno de aquellas enormes piedras y sólo había una persona que pudiera hacerlo: José Cotán. José vive en Peñacaballera y tiene su propia empresa de excavaciones y derribos y, por lo tanto, la experiencia y maquinaria necesaria para acometer aquella titánica misión. Aquí se puede ver mejor la configuración de la parcela disponible, así como la dimensión y dureza de los peñascos. Las fotos están tomas en enero de 2007.





viernes, 7 de septiembre de 2007

Espacio para construir


Vimos que, sorprendentemente, allí había espacio para ubicar una casa. Sólo había que salvar un problema: aquellas enormes piedras. Habría que intentarlo para liberar el terreno, que linda con el Corral Concejo (corral del pueblo donde antiguamente se guardaba el ganado que se perdía hasta que su dueño lo recuperaba), la casa de los hermanos Fausto y Angel, y el prado de Guillermina.

En esta foto, realizada en 2004 se puede ver la casa de Jorge y María todavía en construcción, y a la derecha, una zona de hierba cubierta con algunas vigas de madera. Esa es la zona de las piedras. En primer término, a la derecha, se puede ver el tejado de la casa de Ángel y Fausto sobre la que se apoyará nuestra casa.

En el principio eran las piedras

En el principio todo eran piedras. Un macizo canchal de piedras cubierto de verde musgo y en parte bajo la sombra de una higuera silvestre, en el Corral de Don Patro que Jorge compró hace unos años en Peñacaballera, provincia de Salamanca, un pueblito cercano a Béjar en el límite con la provincia de Cáceres.

Estas fotos están tomadas en el año 2004. Viendo las fotos de forma consecutiva se puede adivinar su configuración de izquierda a derecha.