
En el suelo de la despensa -que es, por cierto, el primer suelo terminado que tiene la Casa de las Piedras-, es de baldosa hidráulica antigua. Pertenecía a la casa del abuelo de Jorge Martín también en Peñacaballera, que nos lo ha cedido amablemente. Las baldosas estuvieron durante mucho tiempo esparcidas precisamente por el terreno que ahora ocupa la casa, semiocultas por la tierra y por las hierbas. Probablemente haya que pulir el suelo para volver a sacar los colores originales de las baldosas. El diseño del dibujo, que forma una estrella de puntas afiladas en el centro, es muy original.


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