
Hoy mismo hemos comprado finalmente esta magnífica lámpara antigua de cristal que ya habíamos visto y rondado hace algún tiempo. Presidirá y dará luz al gran hueco central de la casa sobre el comedor. Colgará de una larga cadena desde el forjado de madera y se podrá apreciar tanto desde la planta baja como desde el distribuidor de la primera planta, o bien mientras se sube o baja la escalera. Hay que darle un repaso para limpiarla, ajustar algunas de las cuentas y equilibrar alguno de sus brazos.
Nos dice el vendedor que procede de una casa antigua de Madrid de techos altos, probablemente de la calle Ibiza o de sus alrededores.


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