Teníamos el espacio para la alacena de la cocina, pero era excesivo. Con una medida de armario de obra suficiente para meter toda la vajilla de diario aún quedaba un buen hueco. Era el sitio ideal para un armario escobero. Para meter eso, la escoba, el cubo, el "mocho", quizá la tabla de la plancha... Pues eso, del papel al ladrillo. Quedará completada después con sus puertas de madera y cristal. Pero eso será más adelante...




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